La resistencia muscular es la capacidad que tiene un músculo para contraerse durante periodos largos de tiempo, levantando, empujando o tirando de un peso determinado. Los ejercicios de resistencia utilizan las fibras musculares conocidas como fibras de contracción lenta que tienen una alta resistencia a la fatiga, sin embargo, los ejercicios de fuerza utilizan las fibras de contracción rápida que tienen una baja resistencia a ella.

Hay varios tipos de ejercicios de resistencia muscular entre los que están: los de tensión continua (montañismo, entrenamiento con pesas…), los de contracción dinámica repetitiva (carreras, remo…) y los de contracción intensa prolongada (fútbol, balonmano, entrenamiento en circuito…), junto con breves periodos de descanso. A su vez, estos ejercicios se dividen en ejercicios dinámicos y estáticos, los primeros mantienen los músculos y articulaciones en movimiento, y en los segundos, también conocidos como ejercicios isométricos, trabajan los músculos sin mover las articulaciones.

El aumento de la resistencia muscular es beneficioso para el rendimiento deportivo, pero también es un componente importante en cualquier actividad física, ya que permite un tiempo de juego más prolongado con menores niveles de agotamiento pero también un aumento de la capacidad para la actividad física diaria con menos fatiga. Los ejercicios de resistencia, también mejoran la actividad cardiovascular, la circulación sanguínea, la artritis y ayuda a controlar el peso. El aumento de la resistencia muscular se traducirá en menos lesiones en el cuerpo al levantar pesas o participar en actividades de largos periodos de tiempo.

La resistencia cardiovascular o cardiorrespiratoria, es la capacidad que tiene el corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos para suplirle energía al cuerpo durante un ejercicio continuo y prolongado, al bombear y transportar suficiente volumen de sangre a cada músculo ejercitado, y la capacidad de los tejidos celulares para procesar el oxígeno necesario y eliminar los residuos.

Si tienes una buena resistencia cardiovascular, podrás llevar a cabo actividades aeróbicas que incrementan la frecuencia cardíaca, tales como correr, nadar, realizar ejercicios calisténicos, entrenamiento con peso, etc. Esto es fundamental para la salud, ya que ayudan a controlar los diversos factores de riesgo de enfermedades cardíacas, tales como el colesterol y la presión arterial elevados y la obesidad.

Como veis, ambos tipos de resistencia están estrechamente relacionadas, pues ambas se necesitan y complementan. Las actividades que generan resistencia, ayudan a controlar el peso al mejorar la relación músculo-grasa, mejorando la composición corporal y la capacidad metabólica de quemar grasa.

Por eso en CGS, queremos contribuir mediante nuestros, a desarrollar esta cualidad tan importante de nuestra fisiología, la resistencia, ya que gracias a ella seremos capaces de ser más efectivos en nuestras actividades diarias, a prevenir lesiones de todo tipo y por qué no, a vernos un cuerpo más definido y atlético que nos atraiga más y nos haga sentirnos mejor con él.